El fundador del Santuario de la Virgen del Rosario de Pompeya será proclamado santo junto a Pier Giorgio Frassati, también laico dominico.

La canonización del Beato Bartolo Longo está programada para el domingo 19 de octubre de 2025.

El pasado 13 de junio de 2025, el Papa León XIV presidió el Consistorio Ordinario Público para la canonización de ocho beatos, entre ellos, dos laicos dominicos: Pier Giorgio Frassati y Bartolo Longo, quienes serán proclamados santos, Pier Giorgio el 7 de septiembre de 2025 y Bartolo Longo, el 19 de octubre, como informó la Oficina de Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice.

Bartolo Longo, fundador del Santuario de la Virgen del Rosario de Pompeya, era devoto de Santo Domingo y del Santo Rosario, a cuya difusión dedicó su vida tras su conversión, a la cual contribuyó fray Alberto Radente, OP. En efecto, mientras estudiaba Derecho en la Universidad de Nápoles, “se vio inmerso en un fuerte ciclón anticristiano, donde el racionalismo y el anticlericalismo, reforzados por la masonería, lo desviaron por completo del buen camino”, pero “se salvó de esta desviación gracias a la amistad que lo unía al profesor Vincenzo Pepe, cristiano recto, quien lo invitó a confiar sus dudas al padre Alberto Radente, un erudito y santo religioso dominico”, como se destaca en la biografía del beato publicada en el sitio de la Provincia de Santo Tomás de Aquino en Italia.

Tras su conversión, Bartolo Longo se dedicó en cuerpo y alma a la religión y la caridad, y en 1872, mientras se encontraba en el Valle de Pompeya, escuchó una voz que le decía: “¡Si propagas el Rosario, te salvarás!”. Desde ese momento, difundió incansablemente el culto a la Virgen del Rosario. Comenzó catequizando a los campesinos; luego reestructuró la pequeña iglesia parroquial del Santísimo Salvador y, siguiendo el consejo del Obispo de Nola, decidió erigir una nueva iglesia dedicada a la Virgen del Rosario, que se convertiría en el Santuario conocido en todo el mundo. Además, escribió y divulgó la práctica piadosa de los “Quince Sábados” del Rosario.

Fundó el periódico “Il Rosario e la Nuova Pompei” (“El Rosario y la Nueva Pompeya”) y, gracias a él, surgió una verdadera ciudad en torno a la obra de la nueva iglesia, con casas para los obreros, telégrafo, estación de ferrocarril y un pequeño hospital. También fundó el Orfanato Femenino, la primera de sus obras de caridad en favor de los niños y los adolescentes, pues también crearía un hospicio para los hijos de los presos, dirigido por los Hermanos de las Escuelas Cristianas de San Juan Bautista de La Salle, y para las hijas de los presos, confiadas al cuidado de las Hermanas Dominicas “Hijas del Santísimo Rosario de Pompeya”.

“La obra de Longo recibió su primer reconocimiento solemne con la Beatificación por parte de Juan Pablo II el 26 de octubre de 1980. Casi cuarenta y cinco años después, el 25 de febrero de 2025, el Papa Francisco aprobó los votos favorables de la Sesión Ordinaria de los Padres Cardenales y Obispos para la canonización del Beato”, como se destaca en su biografía, publicada en el sitio del Pontificio Santuario de la Virgen del Rosario de Pompeya, cuya traducción en español publicamos a continuación:

Beato Bartolo Longo

Bartolo Longo nació el 10 de febrero de 1841 en Latiano, provincia de Brindisi (Italia), y en 1863 llegó a Nápoles para completar sus estudios de Derecho. A través de amigos y profesores, se acercó al mundo del espiritismo, abandonando por completo la fe católica con la que se había formado. Pero, gracias al profesor Vincenzo Pepe y al padre dominico Alberto Radente, volvió al buen camino.

Su conversión fue total y se dedicó en cuerpo y alma a la religión y la caridad. Gracias a la noble Caterina Volpicelli, hoy Santa, conoció a la condesa Marianna Farnararo De Fusco, quien había enviudado joven y tenía cinco hijos pequeños. La noble originaria de la Apulia, que se casó con Bartolo Longo en Nápoles el 1° de abril de 1885, fue decisiva en la realización de toda la obra pompeyana, a la cual contribuyó con sus recursos económicos y con sus ideas, que a menudo determinaron las decisiones de Longo.

Precisamente para encargarse de las propiedades de Marianna, Bartolo Longo llegó al Valle de Pompeya en 1872. Paseando por los campos del lugar, sintió que la duda que lo atormentaba desde hacía tiempo se abría paso en su corazón: ¿cómo podría salvarse, debido a las experiencias poco edificantes de su vida pasada? Era mediodía y el sonido de las campanas fue acompañado de una voz: “¡Si propagas el Rosario, te salvarás!”.

Comprendió, entonces, su vocación y se propuso que no se iría del Valle de Pompeya sin haber difundido el culto a la Virgen del Rosario. Comenzó catequizando a los campesinos; luego reestructuró la pequeña iglesia parroquial del Santísimo Salvador y, siguiendo el consejo del Obispo de Nola, decidió erigir una nueva iglesia dedicada a la Virgen del Rosario.

El 13 de noviembre de 1875, la prodigiosa imagen de la Virgen del Rosario llegó a Pompeya. Primero desde Nápoles y luego, poco a poco, desde todas partes del mundo, comenzaron a llegar donaciones para la construcción de la nueva iglesia, cuya primera piedra se colocó el 8 de mayo de 1876. Al año siguiente, Longo escribió y divulgó la práctica piadosa de los “Quince Sábados”. Dos años más tarde, él mismo se curó de una grave enfermedad gracias al rezo de la Novena de Impetración que había compuesto, de la que se publicaron inmediatamente 900 ediciones en 22 idiomas.

El 14 de octubre de 1883, veinte mil peregrinos, reunidos en Pompeya, rezaron por primera vez la Súplica a la Virgen del Rosario, que había brotado del corazón de Bartolo Longo, en respuesta a la Encíclica Supremi Apostolatus Officio (1° de septiembre de 1883), con la que León XIII indicaba precisamente el rezo del Rosario como remedio a los males que afligían al mundo contemporáneo.

En 1884 fundó el periódico “Il Rosario e la Nuova Pompei” (“El Rosario y la Nueva Pompeya”). Mientras tanto, gracias a él, surgió una verdadera ciudad en torno a la obra de la nueva iglesia, con casas para los obreros -uno de los primeros ejemplos de vivienda popular, que anticipaba la atención de Rerum Novarum a la cuestión social-, telégrafo, estación de ferrocarril, un pequeño hospital, un observatorio meteorológico y uno geodinámico. En 1887 fundó el Orfanato Femenino, la primera de sus Obras de Caridad en favor de los niños y los adolescentes.

Unos años después, en 1891, el cardenal Raffaele Monaco La Valletta consagró el nuevo templo. El Santuario de Pompeya era cada vez más conocido y fieles de todo tipo pedían las gracias más diversas. También los presos recurrían al abogado Longo para pedirle que cuidara de sus hijos. Fue durante este período que el santo tuvo la que aún hoy se considera su intuición más original: no solo creer en la posibilidad de la recuperación de los hijos de los presos, sino apostar por la posibilidad de que ellos, a su vez, pudieran salvar a sus padres de la desesperación.

En 1892 se colocó la primera piedra del Hospicio para los hijos de los presos, dirigido desde 1907 por los Hermanos de las Escuelas Cristianas de San Juan Bautista de La Salle. En tan solo seis años, contaba con más de cien alumnos. El primer niño acogido, un calabrés, se hizo sacerdote.

Posteriormente, también fueron acogidas en Pompeya las hijas de los presos, confiadas al cuidado de las Hermanas Dominicas “Hijas del Santísimo Rosario de Pompeya”, fundadas en 1897. De hecho, el 4 de agosto de ese año, Longo y su esposa Marianna solicitaron al cardenal Camillo Mazzella, Vicario Pontificio para el Santuario de Pompeya, la erección canónica de la nueva Congregación, que fue aprobada oficialmente el 25 de agosto.

El 5 de mayo de 1901 se inauguró la fachada de la Basílica, erigida con la contribución de fieles de todo el mundo y dedicada a la Paz Universal.

El 9 de febrero de 1924 falleció la condesa Marianna, mientras que Bartolo Longo, a quien Pío XI le confirió el título de Caballero de la Gran Cruz del Santo Sepulcro al año siguiente, falleció a la edad de ochenta y cinco años, el 5 de octubre de 1926. Dos años más tarde, gracias al compromiso del Hermano Adriano di Maria, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, quien continuó la labor del abogado, Pompeya fue reconocida como municipio autónomo. La obra de Longo recibió su primer reconocimiento solemne con la Beatificación por parte de Juan Pablo II el 26 de octubre de 1980.

Casi cuarenta y cinco años después, el 25 de febrero de 2025, el Papa Francisco aprobó los votos favorables de la Sesión Ordinaria de los Padres Cardenales y Obispos para la canonización del Beato.